Con la sustancial subida de los precios de la vivienda que se ha producido en los últimos meses, es justo preguntarse si sigue mereciendo la pena ser propietario de una casa. Con la importante inversión económica que supone y todo el estrés que conlleva la búsqueda de una vivienda, ¿por qué no quedarse como inquilino?
Poca gente te dirá lo contrario: a pesar de todos los inconvenientes que puede conllevar el proceso, comprar una casa es una de las mejores inversiones que puedes hacer. No sólo es bueno para tu bolsillo a largo plazo, sino también para tu calidad de vida.
Así que, sin más preámbulos, aquí están las principales ventajas de ser propietario de tu casa, ahora.
1. Convertirse en propietario de una casa es una excelente inversión
Para convertirse en propietario de una casa, la mayoría de la gente tiene que suscribir una hipoteca con una entidad financiera. Esto suele significar cientos de miles de euros de deuda. Aunque pueda parecer una cantidad de dinero que asusta, pagar una hipoteca es mejor que pagar un alquiler.
Como inquilino, cuando pagas el alquiler mensual, el dinero que pagas se pierde para siempre. Por otro lado, cuando pagas la hipoteca, el dinero que das al banco te permite acumular capital sobre tu casa.
Estás invirtiendo en un activo que te pertenece y que podrás disfrutar en los próximos años. Además, tu casa aumentará de valor con el tiempo si la cuidas bien y le haces algunas mejoras. Se trata de una ventaja importante cuando quieras vender, ya que te permitirá rentabilizar tu inversión.
2. Ser propietario te da cierta seguridad financiera
El pago de tu deuda hipotecaria te permite acumular capital sobre tu casa. Este capital, si se utiliza correctamente, puede ser un activo importante para realizar tus proyectos o incluso para superar posibles problemas financieros.
Por ejemplo, es posible utilizar el valor que tiene tu casa para cubrir reformas importantes o para llevar a cabo cualquier otro proyecto no relacionado directamente con la casa. También es posible refinanciar tu hipoteca para consolidar las deudas que has acumulado a lo largo de los años.
3. Ser propietario de tu casa te da un sentimiento de orgullo
Aparte de las ventajas económicas, ser propietario de tu propia casa te llena de orgullo. Al fin y al cabo, comprar una propiedad requiere mucho esfuerzo. Conseguirlo es un logro en sí mismo, que merece ser celebrado.
No dudes en compartir tu felicidad con los tuyos enseñándoles tu nuevo hogar.
4. Ser propietario da más libertad que ser inquilino
Como todo inquilino sabe, hay buenos caseros, pero también los hay no tan buenos. A veces, este último tipo de arrendador puede complicarte la vida más de lo que esperas, por ejemplo, retrasando las reparaciones de pequeños desperfectos en tu piso o negándose a realizar mejoras para modernizar el estado de la vivienda.
Ser propietario significa ser independiente y tomar tus propias decisiones. Sólo eres responsable ante ti mismo y ya no estás a merced de la buena voluntad y la indecisión de otra persona. Podrás hacer frente a las situaciones molestas con mayor rapidez.
5. Tienes la oportunidad de decorar tu casa a tu gusto
Algunas viviendas de alquiler tienen muchas restricciones en cuanto a la personalización del espacio. Aparte de colgar algunos objetos decorativos y pintar algunas paredes, cuando esté permitido, las posibilidades de modificar el espacio son muy limitadas.
Como propietario, estas limitaciones ya no se aplican. Puedes transformar completamente tu casa para adaptarla a tus gustos. Cambiar las encimeras de la cocina, sustituir la moqueta por cerámica, eliminar la pared entre el pasillo y el salón… ¡Las posibilidades son infinitas!
No sólo tienes la oportunidad de crear un ambiente que realmente se adapte a tus deseos, sino que también puedes hacer mejoras que aumenten el valor de tu casa y la hagan más atractiva para los compradores cuando llegue el momento de venderla. El alquiler no te ofrece esa oportunidad.
6. Disfrutarás de más intimidad si eres propietario
La privacidad puede ser un gran problema en los edificios de alquiler, sobre todo si se construyeron hace muchos años. La insonorización suele ser inadecuada, por lo que tenemos que compartir nuestra vida cotidiana con los vecinos cercanos.
Como inquilino, es probable que ya hayas escuchado, en contra de tu voluntad, algunos ruidos molestos o inquietantes de los vecinos: música alta, televisión al máximo volumen, discusiones y mucho más. Y lo contrario también es cierto: es probable que tus vecinos hayan captado algunos aspectos de tu vida que no querías compartir.
Aunque seguirás teniendo vecinos si eres propietario de una casa, estarán más alejados y disfrutarás de un mejor aislamiento acústico. Por lo tanto, tendrá más intimidad que en un piso.
7. Dispones de más espacio
Los pisos de alquiler suelen ser estrechos, poco espaciosos y con poco espacio de almacenamiento. Eligiendo una casa en propiedad, disfrutarás de un espacio vital mucho mayor, tanto en el interior como en el exterior.
Podrás cambiar tu pequeño balcón por un bonito patio trasero, que podrás rediseñar a tu gusto. Tendrás más espacio de almacenamiento y podrás organizar mejor tus objetos personales. Las habitaciones también tendrán más espacio. En resumen, te sentirás mucho menos apretado.
¿Tienes un proyecto de compra de vivienda? Sea lo que sea, consulta nuestra guía de compra para conocer todos los pasos del proceso.

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